Valle de Monachil · Sierra Nevada · Granada
Un lugar donde tramamos la vida
A veces lo que necesitas no es un plan.
Es un lugar donde sentir,
crear, descansar
o simplemente estar.
Espacio seguro · Feminista y queer · Sierra Nevada
Nuestra apuesta
Buena como decía Machado. Y buena como la entiende la mayoría de las personas que optan por el amor y la empatía hacia el mundo y todos sus seres.
Villa Kapulla nace desde el deseo de ofrecer un refugio. Vamos construyéndolo con paciencia, y nos inspiramos en la cultura regenerativa y la esperanza activa de Joanna Macy: la acción creativa, el cuidado y lo común como forma de estar en el mundo.
Hemos apostado por la vida lenta, consciente en el consumo, orientada a la autosuficiencia. Un proyecto vivo que incluye huerta colectiva y grupo de consumo ecológico, porque la transformación también ocurre en lo cotidiano y lo comunitario.
No ofrecemos un escape. Ofrecemos un lugar donde practicar otra forma de estar en el mundo.El espacio
El cortijo está a 1100 metros de altitud, en el Valle de Monachil. Por delante se abre una panorámica inmensa sobre la Vega Granadina, desde los Montes de Málaga hasta Granada. Por detrás, el impresionante desfiladero de Los Cahorros.
Sin cableado eléctrico, apenas coches, y el sonido más frecuente es el de los pájaros y el viento entre los árboles frutales. La finca es autosuficiente en electricidad y agua. A 20 minutos de la estación de esquí de Sierra Nevada y a pocos minutos de Granada.
Tres espacios para el retiro: dos cabañas de adobe y paja y un estudio con cocina, individuales e íntimos, integrados en la naturaleza del cortijo. Sencillos, equipados con lo básico, porque la simplicidad también es una forma de enfocar.
Sin coches, sin cables, sin ruido urbano.
Dos cabañas de adobe y paja y un estudio con cocina.
Electricidad solar y agua propia del valle.
Desde los Montes de Málaga hasta la Vega Granadina.
Arte, creación e investigación
Villa Kapulla es un espacio seguro, feminista y queer. Un lugar donde personas de todos los cuerpos, tránsitos y generaciones son bienvenidas: quienes crean, investigan, necesitan descanso profundo o simplemente quieren parar, quienes viven una crisis, y por ende, quienes necesitan un espacio de confianza para sobrepasar una etapa vulnerable. Veinte años o setenta. Lo que importa es lo que traes contigo.
A veces no se necesita ningún programa. Solo un lugar donde el tiempo sea tuyo y algo que lleva meses esperando pueda por fin tomar forma.
Villa Kapulla es ese lugar. Sin ruido, sin interrupciones, con una panorámica que abarca desde los Montes de Málaga hasta la Vega Granadina.
Ven con tu proyecto. O ven sin él. Aquí también cabe el no saber todavía.
Pintura, escultura, música, fotografía, escritura creativa. Un espacio para el trabajo artístico sin los límites del estudio habitual.
Para quien está escribiendo un libro, un ensayo o simplemente necesita días de concentración real en silencio.
Tesis, doctorados, proyectos de investigación. Un lugar tranquilo para pensar con profundidad, lejos del ruido universitario.
No hace falta ningún motivo especial. Basta con necesitar tiempo y silencio. Y si lo que buscas es un retiro espiritual o de meditación, guiado o en silencio, también estás en el lugar adecuado.
Experiencias
Cada experiencia es única.
La diseñamos contigo, desde una conversación, a tu medida.
Antes de nada, queremos conocerte y que nos conozcas. Saber dónde estás, qué estás sintiendo, qué necesitas en este momento de tu vida. No para darte una solución ya empaquetada, sino para diseñar contigo algo que sea verdaderamente tuyo.
Alrededor de Villa Kapulla se teje una red de profesionales, personas sanadoras, acompañantes y creadoras que colaboran con este espacio. Dependiendo de lo que necesites, pueden sumarse al diseño de tu estancia.
Un retiro hecho a tu medida no es un lujo. Es simplemente la manera honesta de hacer las cosas.Quién soy
Soy Cristina. Bailarina, coreógrafa, creadora de espacios. Durante años trabajé desde el cuerpo: en la danza contemporánea, en la dirección escénica, en la investigación del movimiento y el desarrollo somático. El cuerpo siempre fue mi lenguaje.
A los cuarenta y cinco años atravesé una gran crisis. Me mudé al campo. Y entendí, de una manera que no es intelectual sino física, que la naturaleza no es un escenario: es una condición. Que necesitamos tierra bajo los pies para saber quiénes somos.
La menopausia llegó como una pregunta grande y como una puerta. Me llevó a tomar decisiones rebeldes: sobre mi salud, mis relaciones, mi manera de vivir. Una de esas decisiones fue crear Villa Kapulla. No desde un plan, sino desde la convicción de que había otra manera de estar en el mundo, y de que merecía la pena construirla.
Villa Kapulla nació de eso. No de una formación ni de un método. De haberlo vivido.
Buscamos juntas la manera de hacerlo real · Temporadas marzo–junio y septiembre–noviembre
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